Antropología, representación e IA
África a escala

Naciones Unidas respalda corregir una distorsión cartográfica de siglos. Tres semanas después, Accra discute otra forma de representación del continente: la que se está codificando en los sistemas de inteligencia artificial.
África tiene alrededor de 30,3 millones de kilómetros cuadrados. Groenlandia, unos 2,2 millones. El continente africano es, por tanto, aproximadamente catorce veces mayor.
En muchos de los mapamundis con los que varias generaciones aprendieron geografía, sin embargo, ambas masas terrestres parecen ocupar extensiones comparables.
El problema no está en que alguien dibujara deliberadamente África más pequeña. Gerardus Mercator desarrolló su proyección en 1569 para resolver un problema concreto de navegación. Conserva ángulos y direcciones locales, una propiedad especialmente útil para navegar, pero deforma progresivamente las superficies conforme nos alejamos del ecuador. [1][2]
Groenlandia crece. Europa crece. África y buena parte del cinturón ecuatorial parecen reducirse.
Una solución técnica construida para una función específica terminó convertida en una de las imágenes ordinarias del mundo.
Y no pertenece únicamente a los atlas escolares. Una variante, EPSG:3857 (Web Mercator), sigue siendo un sistema de referencia utilizado de forma habitual para visualizar mapas en servicios digitales como Google Maps, OpenStreetMap, Bing o ArcGIS. [1]
La distorsión tiene así una historia larga y una vida contemporánea.
El 4 de septiembre, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó, con carácter no vinculante, la resolución A/80/L.104, Correct the Map: Rebalancing Global Cartographic Representation and Promoting Equitable Representation of the World’s Regions, Particularly Africa. Obtuvo 164 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones. La propuesta fue presentada por Togo en nombre del Grupo Africano y respaldada por la Unión Africana. [3][4][5]
La resolución no prohíbe Mercator ni establece un único mapamundi obligatorio. Anima a gobiernos, centros educativos, organizaciones internacionales y empresas tecnológicas a recurrir a proyecciones de área equivalente cuando resulte importante comparar correctamente las superficies relativas de países y continentes, y a explicar las limitaciones inherentes a representar una esfera sobre una superficie plana. [3][4]
La campaña Correct the Map, impulsada por Africa No Filter y Speak Up Africa y respaldada posteriormente por la Unión Africana, ha utilizado Equal Earth como una de sus principales alternativas. La proyección fue desarrollada en 2018 por Bojan Šavrič, Tom Patterson y Bernhard Jenny para preservar las áreas relativas manteniendo al mismo tiempo una imagen reconocible del mundo. [2][6]
La imagen importa precisamente porque parece inocente.
Un mapa no contiene el territorio. Lo representa.
Para hacerlo selecciona unas propiedades y sacrifica otras. Ninguna proyección plana puede conservar simultáneamente y sin deformaciones áreas, formas, distancias y direcciones.
El problema aparece cuando dejamos de percibir esa selección y una representación concreta empieza a confundirse con el mundo mismo.
El debate de Naciones Unidas hizo visible que esa discusión tampoco está libre de conflicto político.
Estados Unidos emitió el único voto en contra. Su representación rechazó el marco político más amplio de la iniciativa y objetó conceptos como «justicia cognitiva» y «reparación memorial». Togo, por el contrario, presentó precisamente el problema cartográfico en términos de conocimiento, memoria histórica, dignidad y percepción colectiva. [4][5]
Ucrania y Serbia, que se abstuvieron, compartían el objetivo de representar correctamente las superficies continentales, pero expresaron reparos sobre determinados mapas asociados con Equal Earth y la representación de territorios disputados. Como aclaró la Unión Europea en sala, la resolución se refiere únicamente al tamaño relativo de las masas continentales y no altera fronteras, soberanía ni estatus territorial. [4]
La disputa ayuda a comprender algo importante.
Incluso cuando sabemos matemáticamente cuál es la superficie de un territorio, representarlo continúa siendo una operación política y cultural.
La delegación togolesa utilizó durante el debate una expresión especialmente sugerente: «justicia cognitiva». La resolución la vincula con la forma en que representaciones repetidas durante generaciones pueden influir en la manera de imaginar el mundo. [3][4]
Es aquí donde la cartografía se aproxima a una preocupación clásica de la antropología.
Las categorías, clasificaciones y dispositivos de representación no se limitan a describir realidades preexistentes. Participan también en la forma en que esas realidades se vuelven visibles, comparables y pensables.
Mahmoud Ali Youssouf, presidente de la Comisión de la Unión Africana, retomó esa dimensión el 9 de septiembre, con motivo del Día de la Unión Africana. Presentó la corrección del mapa como parte de una cuestión más amplia sobre la capacidad del continente para definir su propia posición y su propio futuro. El progreso de África, sostuvo, no debe medirse únicamente por cómo se la representa desde fuera, sino también por su capacidad para construir un continente integrado, fuerte y capaz de moldear su propio destino. [7]
Tres semanas después del voto, esa pregunta reaparece en otro tipo de infraestructura.
Los días 22 y 23 de septiembre, Accra acoge la segunda edición del Pan African AI & Innovation Summit. El encuentro reúne a administraciones públicas, academia, empresas, comunidades tecnológicas y ecosistemas emprendedores de más de cuarenta países africanos y de la diáspora. La organización sitúa en primer plano política pública, formación, alianzas y construcción de capacidades. [8][9]
Pero hay detalles aún más significativos.
La propia presentación del ecosistema asociado a la cumbre habla de un recorrido «de modelos de lenguaje indígenas a infraestructura soberana de datos». El programa y los materiales de difusión sitúan también el foco en arquitectura digital soberana, modelos desarrollados desde contextos africanos y soluciones locales de procesamiento del lenguaje natural. [8][10]
El vínculo con el mapa deja entonces de ser únicamente metafórico.
Mercator y un modelo de inteligencia artificial son tecnologías radicalmente diferentes, separadas por siglos de historia.
Comparten, sin embargo, una condición elemental.
Ninguna reproduce el mundo. Ambas lo representan.
Un modelo también selecciona. Aprende de determinados corpus y no de otros. Algunas lenguas aparecen masivamente documentadas; otras disponen de cantidades mucho menores de material digital. Los datos accesibles proceden de instituciones y sociedades con capacidades enormemente desiguales para publicar, almacenar y hacer circular conocimiento.
Lo que un sistema puede reconocer depende también de aquello que pudo encontrar.
Por eso conceptos como modelos indígenas, datos afrocéntricos o infraestructura soberana de datos importan más que otra demostración de una aplicación de IA.
Cambian el sujeto de la frase.
Durante décadas, buena parte del discurso tecnológico internacional ha hablado de llevar conectividad, digitalización o inteligencia artificial a África.
Esa construcción sitúa con facilidad al continente como destino de tecnologías concebidas, financiadas y entrenadas en otros lugares.
Hablar desde Accra de construir modelos, gobernar datos y desarrollar infraestructura propia introduce otra dirección posible.
África deja de aparecer únicamente como lugar donde una tecnología debe desplegarse. Pasa a ser también uno de los lugares desde los que puede discutirse qué datos necesita, qué lenguas debe representar, qué problemas merece resolver y qué instituciones deberían poder auditarla.
El recorrido de Correct the Map resulta revelador por una razón parecida.
La campaña nació en organizaciones africanas que cuestionaron una representación global tan cotidiana que había dejado de parecer discutible. La Asamblea de la Unión Africana respaldó después la iniciativa y Togo trasladó la propuesta, en nombre del Grupo Africano, hasta Naciones Unidas. [5][6][11]
La dirección importa.
No fue una institución exterior la que identificó una representación problemática y decidió corregirla para África.
La demanda viajó desde África hacia las instituciones encargadas de representar el mundo.
Accra plantea ahora preguntas relacionadas en una infraestructura mucho más reciente.
Quién construye los sistemas que describen África. Qué lenguas encuentran. Qué archivos conocen. Quién establece sus categorías. Quién dispone de los datos y del cómputo para modificarlos. Quién puede comprobar sus resultados y quién permanece únicamente como persona usuaria de modelos diseñados en otro lugar.
Corregir una proyección cartográfica no corrige las relaciones económicas, políticas o tecnológicas que han condicionado históricamente la representación del continente.
Equal Earth tampoco constituye un mapa perfecto. Ninguna proyección puede serlo.
Pero obliga a realizar una operación poco frecuente.
Volver a mirar algo que parecía natural.
En Mercator, África podía aparecer reducida sin que buena parte de quienes utilizábamos aquel mapa percibiéramos la distorsión.
Las infraestructuras algorítmicas pueden adquirir una invisibilidad semejante cuando sus corpus, categorías y clasificaciones quedan suficientemente integrados en la vida cotidiana.
Por eso esta semana dedicada a África puede empezar aquí.
No preguntando únicamente cómo ve el mundo al continente, sino quién dispone de los instrumentos para representarlo.
Cambiar el mapa significa también disputar quién tiene capacidad para dibujarlo.
Referencias
[1] EPSG. WGS 84 / Pseudo-Mercator — EPSG:3857 (Web Mercator). https://epsg.io/3857
[2] Equal Earth. The Equal Earth map projection. https://equal-earth.com/
[3] United Nations General Assembly. A/80/L.104 — “Correct the map”: Rebalancing global cartographic representation and promoting equitable representation of the world’s regions, particularly Africa. https://docs.un.org/A/80/L.104
[4] United Nations General Assembly. 114th Plenary Meeting, 80th Session. Debate y votación de A/80/L.104, 4 de septiembre de 2026. https://transcripts.un.org/ga/80/114
[5] United Nations, Office of the Special Adviser on Africa. Victory for Africa as UN Votes on Resolution to “Correct the Map”. 8 de septiembre de 2026. https://www.un.org/osaa/en/news/victory-africa-un-votes-resolution-correct-map
[6] Correct the Map. Africa No Filter / Speak Up Africa. https://correctthemap.org/
[7] African Union. Statement of the Chairperson of the African Union Commission on the Occasion of African Union Day. 9 de septiembre de 2026. https://www.au.int/en/pressreleases/20260909/statement-auc-chairperson-occasion-african-union-day
[8] Pan African AI & Innovation Summit. PAAIS 2026. Accra, 22–23 de septiembre de 2026. https://panafricanaisummit.com/
[9] Ghana News Agency. PAAIS 2026 to champion digital skills, innovation. 24 de enero de 2026. https://gna.org.gh/2026/01/paais-2026-to-champion-digital-skills-innovation/
[10] Ghana AI Summit. Opportunities Showcase — Pan African AI & Innovation Summit. https://ghanaaisummit.com/directory_infos?info_type=opportunity
[11] African Union. AU leaders adopt historic initiative to Correct the Map of Africa, advancing implementation and global repositioning of the Continent. 12 de junio de 2026. https://au.int/en/node/46520